jueves, 6 de febrero de 2014

Schadenfreude



Cuenta la leyenda que un viejo pescador se acercó una vez a Mediócrates, y tuvieron el siguiente diálogo:

"Maestro," dijo el pescador, "yo me considero una buena persona en general, pero he de confesar que mis alegrías más absolutas provienen del mal. De hacer el mal, y ver sus efectos."

"El regocijo por las penurias del otro es el regocijo más sincero, pues proviene del corazón", acotó Mediócrates.

"Pero no estoy haciendo justicia. No es un castigo. Es simplemente regocijarme con el martirio de otros."

"La justicia es una quimera, buen hombre. La compensación y la venganza son mecanismos para recuperar el lábil equilibrio de las emociones, no para hacer lo bueno ni lo justo".

El sabio se sentó y continuó hablando.

"Si realmente buscas lo justo, creerás hacer el bien. Si lo injusto, pensarás que es el mal. Pero el regocijo, el Schadenfreude, por sí mismo es esencialmente amoral. No dejes que una fantasía de justicia te muestre el bien y el mal, porque el gozo está más allá de ambos”.

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