ESCUELA DE PORROS
(Σχολείο Πωρός)
Porros era una pequeña polis costera de la parte
meridional de Jonia, que vivía principalmente del comercio del vino y el cáñamo.
A partir del año 530 a.C. comenzó a enseñar en ella uno
de sus ciudadanos, llamado Mediócrates, una novedosa doctrina basada en que a
la unidad clásica de la bondad, la belleza y la verdad en el pensamiento griego
había que agregar el hecho que el exceso de cualquier cualidad era nocivo, de
acuerdo a las opiniones de la época, motivo por el cual lo bueno, lo bello y lo
verdadero sólo serían óptimos al tender a un medio, característica que llamó mediocridad (μέτριοτητα).
El primer hombre que solicitó ser instruido por
Mediócrates, del que se tenga registro, es Acronidas de Porros, un comerciante
de alfarería. Este hecho es usado para señalar el comienzo de la Escuela
propiamente tal.
El símbolo de la Escuela era el pato, por ser un ave que
no vuela bien, ni camina bien, ni nada bien; es mediocre, y en eso radica su
excelencia pórrica.
Su contacto con otras corrientes del pensamiento griego
tuvo resultados dispares. Mientras en Italia la doctrina fue bien recibida por
los cultos dionisiacos, los racionalistas milesios la consideraban pobre e
incompleta. Platón incluyó las enseñanzas de Mediócrates en la Academia, y
Aristóteles, sin ser un partidario del porrismo (lo eliminó del Liceo), afirmó
en su Metafísica que “es una visión práctica de la razón pura”.
Algunos
Axiomas Mediocráticos
Después de “en el medio está
el equilibrio”, sin lugar a dudas, el más famoso axioma mediocrático es “si no
sabes, deriva”. Este axioma tiene profundas aplicaciones en el cálculo
diferencial (y las ciencias naturales que lo emplean, como la física y la
química), además de ofrecer una utilidad cierta en medicina. Tiene, además,
numerosos corolarios:
Corolario de Mediófanes: “si
no puede derivarlo, intégrelo”.
Corolario de Mediáclito: “si
la expresión es muy compleja, su resultado es cero o uno”.
Comentario de Mediocles al
corolario de Mediáclito: “si la expresión sigue siendo muy compleja,
simplifíquela de manera aleatoria”.
Regla de Mediómaco: “si el
resultado obtenido no se ajusta a sus expectativas, desprécielo”.
Una
Paradoja de Mediófanes (citada por
Sosícrates de Rodas)
Enésima paradoja de Aquiles:
“Aquiles el guerrero se enfrenta a Héctor y a Paris bajo los muros de Troya en
un duelo mortal. Sabe que sólo matándolos vencerá. Pero cada vez que se apresta
a dar el golpe de gracia a uno, el otro se acerca atacando y lo evita. Entonces
Aquiles, siendo infinitamente superior a ambos, no puede derrotarlos”.
Esta paradoja tiene por objeto
mostrar que Aquiles, por buscar el resultado mejor, más bello, no puede vencer.
La solución es actuar mediocremente, sin seguir la areté o ética del guerrero de la Grecia antigua, sino sólo
intentando herir a sus adversarios hasta que ambos estén disminuidos lo
suficiente para no necesitar matarlos.