Por aquel tiempo se celebraba una boda en Halicarnaso, cerca de Porros,
donde habían acudido Mediócrates y sus discípulos. Y, como faltara el
vino, Mediófanes le avisó al maestro: "no tienen vino". Y él respondió:
"¿y yo qué? Vine invitado a este carrete". Dijo Mediocles a los
sirvientes: "haced lo que él les diga".
Había allí seis tinajas. Mediócrates sacó unos dracmas de su bolso y pagó a un turbio personaje, que se las llevó y devolvió llenas de un dudoso mosto obtenido de los tugurios locales.
El mayordomo lo probó y las arcadas contorsionaron su rostro. Como no sabía de dónde venía, fue donde el novio y le dijo: "Todos sirven primero el buen vino y, cuando ya todos han bebido, el vino de peor calidad. Pero tú has guardado este vino mediocre para el final. No entiendo nada".
Y así la boda continuó durante días con vino mediocre de contrabando aportado por Mediócrates.
Durante el bajón le habló a sus discípulos: "el vino bueno es insostenible en un carrete de varios días. El vino malo hace vomitar y no permite seguir carreteando. Pero con un mosto mediocre, la fiesta puede durar años..."
Y así Mediócrates fue amado en Halicarnaso.
Había allí seis tinajas. Mediócrates sacó unos dracmas de su bolso y pagó a un turbio personaje, que se las llevó y devolvió llenas de un dudoso mosto obtenido de los tugurios locales.
El mayordomo lo probó y las arcadas contorsionaron su rostro. Como no sabía de dónde venía, fue donde el novio y le dijo: "Todos sirven primero el buen vino y, cuando ya todos han bebido, el vino de peor calidad. Pero tú has guardado este vino mediocre para el final. No entiendo nada".
Y así la boda continuó durante días con vino mediocre de contrabando aportado por Mediócrates.
Durante el bajón le habló a sus discípulos: "el vino bueno es insostenible en un carrete de varios días. El vino malo hace vomitar y no permite seguir carreteando. Pero con un mosto mediocre, la fiesta puede durar años..."
Y así Mediócrates fue amado en Halicarnaso.