jueves, 6 de febrero de 2014

La prostituta de Corinto



En su juventud, Mediócrates emprendió un viaje hacia el Peloponeso, y en el camino se le acercó Lais de Corinto, hetaira del templo de Afrodita de esa polis, quien era famosa en todo el Hélade por su belleza y perspicacia.

"Ven, filósofo", le dijo. "Soy la mujer que todos los hombres sueñan. ¿Por qué habrías de conformarte con menos que yo?"

"Los placeres sensuales nublan la mente con facilidad", respondió el sabio. "El verdadero filósofo, el hombre mediocre, no se deja enceguecer por la promesa del placer fugaz ni por la represión del placer sensual, pues ambos equivalen a ser esclavo de la carne".

"Hombre, si tu problema es que yo sea lo mejor que vayas a encontrar en tu vida, puedo ser una hetaira mediocre. Pero te voy a llevar cerca del límite de mis artes amatorias".

Y bueno, Mediócrates no era de hierro. Era joven y no supo argumentar en contra. Y así tuvo un encuentro sexual mediocre en el templo de Afrodita en Corinto.

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