jueves, 6 de febrero de 2014

El arquitecto del templo



Hace años, Mediócrates el filósofo se sentaba y miraba la construcción de la acrópolis de Porros. La faena era ardua, pues el rey Anaxenodes quería que su templo de Hermes fuera admirado a través del Hélade.

Cuando el arquitecto jefe, Ergino de Lesbos, pasaba cerca de él, le preguntaba:

"¿No encuentras absurdo el afán de colocar piedra sobre piedra?"

"Es por orden del rey y para gloria del dios", respondía invariablemente el arquitecto.

"La argamasa se debilitará y terminará por derrumbar el templo. La tierra temblará y terminará por derrumbar el templo. Los persas atacarán y terminarán por derrumbar el templo. Así como los olímpicos exiliaron a los titanes, otros dioses arrojarán a los olímpicos y vendrán a derribar el templo. Si no, la falta de fe y el fin de los tiempos vendrán y derrumbarán el templo. Y habrás desperdiciado tu vida mortal en edificar una ruina que, al final, nadie verá".

"¿Y qué sugieres que haga?" preguntó Ergino.

"Has tu trabajo mediocremente, cobra tu sueldo y gástalo en libaciones, ágapes y hetairas. Disfruta el tiempo presente que te ha sido otorgado. No lo pierdas pensando en un futuro que desaparecerá de todos modos".

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