En su obra Periplos, Mediáclito de Naxos narra que el nuevo rey de Porros, Anaxenodes, no veía con buenos ojos a Mediócrates, y que en la corte se desarrolló el siguiente episodio:
Anaxenodes llamó al filósofo.
“¡Mediócrates! Es sabido que te regocijas en la mediocridad y aborreces la
virtud. Pues te ordeno que elijas una de mis esclavas: la más bella o la más
horrible”.
Los asistentes murmuraban en
espera de la decisión del maestro.
"Elijo la más bella, Su
Majestad".
"¡JA! ¿Ves? ¿Dónde está
tu trasnochada doctrina ahora? ¡Has elegido lo mejor, y no lo mediocre!".
"Su Majestad,"
respondió Mediócrates, "puedo elegir lo mejor y aún así alcanzar un resultado
mediocre".
Desde ese día, el rey
subvencionó la pequeña escuela de filosofía de Porros.
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