Dice la leyenda que, durante la juventud de
Mediócrates, existía en Porros una academia donde políticos veteranos daban
lecciones sobre temas diversos a los jóvenes.
Oróptico el beocio, uno de estos ancianos, dijo en
una de estas charlas: "un niño de padres casados puede memorizar toda la Ilíada
de Homero; si estos se separan, sólo podrá memorizar Trabajos y días
de Hesíodo; y si sólo lo cría su madre, alguno podrá apenas aprender un poema
de Safo de Mitilene".
Mediócrates, que asistía a la charla porque al
término servían vino y bocadillos, levantó una ceja y preguntó: "¿quién lo
dice?"
"Es sabido que es de esa manera",
respondió Oróptico.
"Muchos factores incidirán en si un niño
aprende más o menos, además de sus propias aptitudes," retrucó
Mediócrates, "pero creo que su educación y crianza pesan más que cualquier
pacto contraído por sus progenitores".
"Me parece grave", prosiguió, "que
manipules la información e intentes que otros te crean. El falso conocimiento
es peor que la ignorancia".
"Pero lo que me parece MÁS grave es que
consideres que saber mucho es lo bueno y saber nada, lo malo. El equilibrio
natural siempre está al medio. Y si lo mejor es la sabiduría y lo peor es el
falso conocimiento, entonces al medio está la ignorancia, que debe ser la
aspiración última del verdadero filósofo", terminó.
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