Mediócrates caminaba con sus
discípulos por el ágora, cuando se detuvo junto a una verdulera.
"Se dice en todas las cocinas
del Hélade que las verduras son propias de la ensalada, mientras las frutas lo
son del postre, ¿cierto?"
Tanto los discípulos como la
verdulera asintieron.
Mediócrates tomó una berenjena
y preguntó: “¿quién puede decirme si la berenjena es una fruta o una verdura?”
Mediáclito se apresuró en
contestar. “Es una baya, y por tanto una fruta, maestro; ergo, corresponde al
postre”. El sabio asintió ante la respuesta.
"Verdulera," siguió
Mediócrates, "¿es una fruta o una verdura?"
"La berenjena va en la
ensalada, de modo que es una verdura" respondió la mujer, mientras el
erudito aprobaba con la cabeza.
"Ambos tienen razón, pero
al mismo tiempo están errados" comentó el filósofo. "El conocimiento
muestra que es una fruta, como dice el joven Mediáclito. Pero lo sabio es no
ponerla en el postre, de manera que si escuchan a la vetusta verdulera, que
ignora esas materias, obrarán con sabiduría".
"Resguárdate del falso
conocimiento, pues es más peligroso que la ignorancia. La verdadera sabiduría
se obtiene como recompensa por una vida de escuchar cuando hubieses querido
hablar".
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