En su obra "Periplos", Mediáclito de Naxos narra el siguiente episodio:
"Durante mi estadía en Samotracia, un rico comerciante oyó de mi
sabiduría y se acercó. 'Filósofo, tengo un próspero negocio en
Calcedonia, pero no sé cómo elegir un líder para que dirija mis asuntos
allá, ni cómo distribuir a mis empleados. ¿Qué dice tu filosofía al
respecto?'
"El maestro Mediócrates dijo: 'los hombres se pueden
clasificar de acuerdo a cuatro rasgos - diligentes, flojos, inteligentes
o estúpidos. Generalmente estos rasgos
se presentan en pares. Hay algunos diligentes e inteligentes, a quienes
debes tener para que lleven tus cuentas y otras tareas de precisión. Los
hay flojos y estúpidos, que forman nueve décimas partes de la población
y son felices. También están aquellos diligentes y estúpidos, a quienes
debes evitar como el miasma y la peste ya que malograrán todo lo
toquen. Y están los inteligentes y flojos, quienes serán excelentes
jefes, pero ambicionarán tus bienes y eventualmente se alzarán en tu
contra'".
"¿Pero entonces me dices que no debo contratar a nadie?".
"El equilibrio está en el medio. Para todo hay una justa medida. Es por
eso que aquél hombre no tan inteligente y no tan diligente -o mediocre,
que es lo mismo- es en quien debes depositar tu confianza y a quien
entregar responsabilidades".
Años después supe que me hizo caso, y un tipo mediocre en Calcedonia lo está haciendo rico".
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