"Si tratas de ganar siempre, vas a perder en algún momento. Si tratas de gobernar bien, en algún momento errarás" señaló el erudito. "La clave está en ser un político mediocre. Así te adherirás al poder como las rémoras se adhieren a las mayores bestias de las profundidades".
"La polis quiere cambios que yo no quiero, pero no puedo ganar para evitarlos. ¿Qué hago?"
"Pierde", respondió el filósofo.
"No entiendo, maestro".
"Oculta tus propósitos y únete a tus adversarios. Que ganen ofreciendo el cambio, pero que te deban la victoria. Muéstrales que es la promesa perpetua del cambio lo que los mantendrá en el poder, y que es tu sutil oposición la que evitará que los cambios se produzcan. La polis, embrutecida, siempre podrá ser seducida por la promesa de un cambio que nadie en el poder tiene intenciones de realizar. Y así gobernarás por siempre con el voto de tus enemigos".
"Pierde", respondió el filósofo.
"No entiendo, maestro".
"Oculta tus propósitos y únete a tus adversarios. Que ganen ofreciendo el cambio, pero que te deban la victoria. Muéstrales que es la promesa perpetua del cambio lo que los mantendrá en el poder, y que es tu sutil oposición la que evitará que los cambios se produzcan. La polis, embrutecida, siempre podrá ser seducida por la promesa de un cambio que nadie en el poder tiene intenciones de realizar. Y así gobernarás por siempre con el voto de tus enemigos".
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