jueves, 6 de marzo de 2014

La ocupación de Táurica



“Conciudadanos”, dijo el heraldo en la asamblea, “la polis de Tanais ha ocupado la península Táurica en defensa de sus connacionales, sus intereses comerciales y del orden cívico que toda sociedad del Hélade se merece”.


Los pórricos asistentes no parecían del todo persuadidos sobre la legalidad de la intervención tanaisense.


“Es más”, continuó el hombre, “la asamblea de Táurica ha decidido separarse del corrupto e ilegal gobierno de Borístenes, en atención a su incapacidad de mantener el orden, administrar el país y en atención a su mayor cercanía racial y cultural con la pacífica Tanais”.


Anaxenodes, rey de Porros, inquirió la postura de sus súbditos respecto a la ocupación de la Táurica.


Mediócrates el filósofo pidió la palabra. “Escucho con pesar la situación de la Táurica. Pocas cosas atraen más a los oportunistas que el vacío de poder, y la privilegiada posición de la península en la región del Pontus Axeinos la transforma en un bocado demasiado tentador para las potencias seculares”.


“Pero no seáis ingenuos, pórricos”, siguió, “pues, si Táurica estuviese más cerca de Atenas, serían centenares las galeras de guerra atenienses que acudirían en ‘defensa de la democracia’. Es simplemente el modo en que se conduce el mundo; no más ni menos. Os garantizo que, si ocurriese lo mismo en Porros, el mismo rol sería tomado por alguna potencia local, como Mileto. Por eso os digo: dejad que los poderosos jueguen los juegos que gustan de jugar. Vosotros seguid disfrutando la vida mientras podáis. No os involucréis más allá de lo razonable, pero tampoco lo ignoréis; simplemente brindad en honor de los pobres táuricos, a quienes ha tocado el turno de ser los peones del siniestro juego que desde siempre juega con los hilos del mundo”.

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